Después de tres largas lecturas de tres diferentes historias escritas por tres personas distintas me puse a pensar en tí. Tal vez sea el tema de soledad que invade cada una de las obras que me dediqué a analizar el día de hoy. Aunque también puede ser que siempre he pensado en ti y hoy me dueles más porque no estás. En fin, sólo quería desahogarme de alguna manera tan típica de mi, o sea escribiendo. Me emociona la idea de que, a pesar de tanto que hemos sufrido en nuestro pasado, por fin logramos comprender la grandeza de lo indefinido. Muchas cosas a nuestro alrededor eran tan claras y concisas, como que el cielo es azul porque sí y las nubes son casi siempre blancas. Sin embargo, no nos habíamos percatado de que lo que estábamos buscando tú y yo estaba frente a nuestras narices.
Cabe la posibilidad de que nunca haya estado buscando algo tal cuál lo que eres, pero si algo he comprendido con tu presencia es que cualquier cosa que yo necesitara en este instante en mi vida no tengo que seguir buscándolo porque creo firmemente que ya lo he encontrado en ti.
Alguna vez te escribí que eras el soporte que perdí hace tiempo cuando creí que no sobreviviría a la triste ausencia de mi pasado. Y creo recordar que hace poco mencionaste que te encelaste de la poca extensión o el poco espacio que dediqué aquella vez a escribirte comparado con el de alguien más. Me enternece imaginarte ahorita mismo viéndome escribir y escribirte algo más que un mensaje de texto, como esos románticos modernistas que sueles enviarme a diario; veo tu carita y tus dos ojos con ese brillo casi mágico. Cada vez que te pienso mi mente te proyecta así, sonriente y feliz a mi lado.
Pienso que no es sólo lo que eres y no es sólo tu mirada y tu tacto para demostrarme que me quieres, si ahora soy feliz es porque tú me enseñaste a ver la vida de otra manera. Y no estoy hablando de los últimos siete días, amor. No. Yo hablo de toda la vida. Desde hace un año y medio que te conocí supe que eras tú y nadie más. Ahora no tengo nada más que hacer mas que decirte que te quiero y estoy eternamente agradecida.
- Laurencia